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VIERNES SANTO: JUICIO, CRUCIFIXIÓN Y DESENCLAVO DE JESÚS Posiblemente la representación más espectacular y que más conmueve a los fieles que se allegan a nuestra parroquia, es el juicio, crucifixión y desenclavo de Jesús, que se celebra el viernes en dos partes, por la mañana el juicio, vía crucis y crucifixión de Jesús, y por la noche el desenclavo. La realidad con la que se escenifica cada uno de los pasajes de la Pasión, toman su mayor auge el viernes santo con la representación de los últimos momentos de Jesús. Al mediodía comienza el juicio ante Pilatos y Herodes, así como los desprecios y latigazos reales con que es castigado Jesús, no faltos de realismo tanto Cristo como los dos ladrones cargan con el madero que han de llevar a hombros hasta el lugar de la crucifixión, el llamado Monte de A Croa, y que está a unos 500 metros del lugar donde se celebra el juicio. El tiempo empleado en recorrer esa distancia es aprovechado para realizar el vía crucis, donde se conjuga la parte religiosa y lúdica, pues a medida que se van escenificando los pasos del vía crucis, los fieles rezan una oración en cada estación. Una vez en el monte, lugar donde se celebrará la crucifixión, los actores que encarnan a Jesús y a los ladrones son colgados en la cruz, con una realidad que provoca en los espectadores una sensación de pena y angustia, puesto que la realidad es tal que la escenificación parece trasladarte al lugar del Gólgota, donde en su día fue crucificado Nuestro Salvador. Ya por la noche, y en el mismo sitio de la crucifixión, se escenifica el desenclavo, algo que conmueve de una manera especial, ya que envueltos en un silencio incomparable, y rodeados de un misticismo provocado por las poesías recitadas por los actores, la oscuridad, únicamente rota por una tenue iluminación del escenario, y la realidad con la que son interpretados cada uno de los pasos del desenclavo, parecen hacerte estar viviendo un acto totalmente real. La jornada termina con la procesión del Santo Entierro desde el monte de A Croa hasta la iglesia parroquial. En esta procesión son bajadas a hombros las imágenes de la Virgen de los Dolores, y Jesús en la urna. Todo ello acompañado de una banda, que en un tono bajo, interpreta piezas para darle, quizás, un toque de más pena al momento que se está viviendo. También se reparten velas a los asistentes para que las enciendan durante la procesión, y alumbren así a las imágenes al pasar por su lado. Es una imagen que conmueve el ver toda la ladera del monte, únicamente iluminada por la luz de las velas. |
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Momento de la flagelación. |
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Posiblemente la representación más espectacular y que más conmueve a los fieles que se allegan a nuestra parroquia, es el juicio, crucifixión y desenclavo de Jesús, que se celebra el viernes en dos partes, por la mañana el juicio, vía crucis y crucifixión de Jesús, y por la noche el desenclavo. La realidad con la que se escenifica cada uno de los pasajes de la Pasión, toman su mayor auge el viernes santo con la representación de los últimos momentos de Jesús. Al mediodía comienza el juicio ante Pilatos y Herodes, así como los desprecios y latigazos reales con que es castigado Jesús, no faltos de realismo tanto Cristo como los dos ladrones cargan con el madero que han de llevar a hombros hasta el lugar de la crucifixión, el llamado Monte de A Croa, y que está a unos 500 metros del lugar donde se celebra el juicio. El tiempo empleado en recorrer esa distancia es aprovechado para realizar el vía crucis, donde se conjuga la parte religiosa y lúdica, pues a medida que se van escenificando los pasos del vía crucis, los fieles rezan una oración en cada estación. Una vez en el monte, lugar donde se celebrará la crucifixión, los actores que encarnan a Jesús y a los ladrones son colgados en la cruz, con una realidad que provoca en los espectadores una sensación de pena y angustia, puesto que la realidad es tal que la escenificación parece trasladarte al lugar del Gólgota, donde en su día fue crucificado Nuestro Salvador. Ya por la noche, y en el mismo sitio de la crucifixión, se escenifica el desenclavo, algo que conmueve de una manera especial, ya que envueltos en un silencio incomparable, y rodeados de un misticismo provocado por las poesías recitadas por los actores, la oscuridad, únicamente rota por una tenue iluminación del escenario, y la realidad con la que son interpretados cada uno de los pasos del desenclavo, parecen hacerte estar viviendo un acto totalmente real. La jornada termina con la procesión del Santo Entierro desde el monte de A Croa hasta la iglesia parroquial. En esta procesión son bajadas a hombros las imágenes de la Virgen de los Dolores, y Jesús en la urna. Todo ello acompañado de una banda, que en un tono bajo, interpreta piezas para darle, quizás, un toque de más pena al momento que se está viviendo. También se reparten velas a los asistentes para que las enciendan durante la procesión, y alumbren así a las imágenes al pasar por su lado. Es una imagen que conmueve el ver toda la ladera del monte, únicamente iluminada por la luz de las velas. |